Trabajar en ascensores ¿empresario o trabajador?

El Mercado:

Hay más de 700.000 ascensores en España con un crecimiento anual de unas 20.000 unid/año y hay alrededor de 700 empresas del sector a nivel nacional que se reparten el mercado (70% de la cuota de mercado en manos de grandes grupos multinacionales y 30% en manos de pymes) y unos 25.000 empleados en el sector. Cada una tiene su propio ámbito de actuación que normalmente y en el caso de las PYMES suele quedar circunscrito al ámbito de una Comunidad Autónoma e incluso de una sóla provincia.

El mercado de aparatos elevadores y más concretamente el de ascensores es un mercado amplio y abierto, que pese a que no paramos de leer y oír que se encuentra “atomizado” (normalmente de boca de quienes ya se encuentran en el sector) no se corresponde en ninguna medida con la realidad estando formando por muchas y muy solventes empresas.

El empresario:

Si bien es cierto que los comienzos del empresario son duros debido a las trabas legislativas (ej. tener que contar en plantilla con un número determinado y elevado de personal cualificado y con formaciones específicas) que redundan en dificultades administrativas e importantes cargas financieras en sus comienzos, no es menos ciertos que una vez esa empresa se consolida en el mercado la estabilidad es grande y arroja importantes beneficios económicos. Esas propias trabas (necesidades de alta como conservador en Industria, etc) limitan la propia competencia, por lo que una vez conseguido el permiso, se protege el mercado frente al intrusismo profesional sobre todo en cuanto a su parte más relevante, el mercado de mantenimiento de aparatos elevadores. Una buena cartera de aparatos en mantenimiento garantiza una buena plusvalía del negocio.
El Trabajador:

Ésto garantiza el empleo al personal de ascensores, personal tremendamente demandado con escasa oferta de profesionales. Resulta tremendamente dificil formar a un trabajador en elevación (puede llevar unos 3 años formar un trabajador cualificado), las empresas gastan dinero en su formación por lo que lo que menos les interesa es  la huida o marcha de los mismos convirtiéndose en un activo más de la empresa. Con el fenómeno de la globalización y ante la falta de trabajadores cualificados en el mercado algunas firmas multinacionales han tenido que subcontratar trabajadores de europa del este sin que la experiencia haya sido positiva ni para la propia empresa ni para el cliente final. Por tanto la formación en las propias empresas y la forma de trabajar deviene un factor fundamental que hoy por hoy facilita la colocación y movilidad de los trabajadores.


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