Crisis en la Construcción ¿como afecta al mercado?

Tras muchos años de bonanza y de hacer caja es patente la desaceleración que el sector de la construcción está experimentando en España (descenso de la obra nueva, crisis crediticia, aumento de paro en el sector, etc.), sector que se ha convertido en uno de los pilares básicos de nuestra economía. ¿Cómo puede afectar esto al sector de elevación en nuestro país?

Lógicamente el descenso del número de viviendas de obra nueva va a tener una incidencia directa en términos negativos en el sector de elevación. El número de aparatos elevadores a instalar, que venía siendo realmente espectacular en función del número de edificaciones de nueva construcción, va a sufrir un descenso proporcional (si hay menos edificios, se instalarán menos aparatos). Las empresas cuyo objeto sea únicamente el montaje e instalación de aparatos elevadores van a verse principalmente afectadas.

Pero el sector elevación tiene la virtud de compensar estas crisis de alguna manera. La reestructuración ya está caminando. Las instituciones públicas (el legislador, industria, etc.) tienden, y cada vez en mayor profundidad, a permitir e incluso convertir en obligatorias ciertas reformas y modernizaciones de los aparatos elevadores. Los motivos alegados son múltiples, como el incremento de la seguridad de los aparatos elevadores; la eliminación de barreras arquitectónicas; las más que previsibles determinaciones que el futuro Código técnico de la edificación contendrá al respecto; y un largo etcétera. Ésto no solo redunda en ingresos a través de modernizaciones y reformas sino en ingresos a través de instalación de aparatos elevadores en edificios antiguos que no disponen de ellos y que absorverán y ya absorven parte del impacto negativo del descenso de obra nueva.

Por otro lado ganará importancia el mercado de mantenimiento de aparatos elevadores y , en especial, el de aquellas empresas con parque de mantenimiento antiguos que conlleven la realización de obras de modernización, adaptación y reforma. Éstas carteras antiguas pertenecen en gran parte a pequeñas empresas del sector y no es nuevo que las multinacionales se encuentran en pleno proceso de adquisición de carteras ya que de ésta manera se hacen con las mismas sin entrar en “guerras” de resoluciones de contratos en un sector que es alérgico a las mismas. Más de uno se planteará en firme la opción de vender su empresa. El problema estriba en que esa entrada de las multinacionales en ese área puede conllevar poco a poco la implantación de políticas propias de multinacional en la misma, endureciendo el mercado para las pequeñas empresas y cautivándolo (ej. mediante la implantación de software patentado). Ésto podría suponer la desaparición paulatina de pequeñas empresas, con un claro descenso de la competencia y un previsible incremento de precios para los consumidores o cliente final.


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