Una comunidad quiere instalar un ascensor, o cambiar el que ya había.
Ambos supuestos obedecen a necesidades de facilitar el tránsito y acceso de los vecinos a sus propios pisos o dependencias.
Es evidente que tanto la sustitución del ascensor por otro nuevo como la instalación de un ascensor donde no lo hay incrementa el valor de los pisos y otras dependencias (oficinas, locales, etc.), sobre todo de los últimos pisos (en ocasiones hasta un 30% de su valor).
Pese a ello ambas supuestos son fuente de conflictos no en cuanto a su instalación sino en cuanto a definir quién debe pagar la obra y su mantenimiento, ya que el precio es muy elevado y algunos vecinos (normalmente locales sin acceso al portal o incluso con él, o primeros pisos) argumentan que no lo utilizan o no pueden utilizarlo y por ello no deben pagarlo (de hecho señalan que tampoco aumenta el valor de sus propiedades.) Seguir leyendo »